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Revista de cultura aeronáutica
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Manos sobre un joystick y una palanca de gases frente a una pantalla con la vista de cabina de un avión en un salón

Afición aeronáutica

Simulador de vuelo en casa: qué hace falta para empezar

Para volar un simulador en casa basta con un ordenador o una consola, un programa y algo de paciencia. Te explicamos qué piezas añadir después, en qué orden y qué no esperar de un simulador doméstico.

Por Íñigo Lasheras6 min de lectura

Para montar un simulador de vuelo en casa necesitas tres cosas: un ordenador o una consola, un programa de simulación y algo con lo que mandar el avión, aunque al principio sea el mando de la consola o el teclado. Con eso ya puedes despegar, hacer un circuito de tráfico y aterrizar. Todo lo demás (joystick, pedales, pantallas extra, gafas de realidad virtual) se añade poco a poco, cuando sepas qué tipo de vuelo te engancha.

El error típico es empezar comprando. Primero vuela unas semanas con lo que tienes, averigua si te tira la aviación comercial, la avioneta de fin de semana o los cazas, y luego decide. Aquí tienes el orden lógico, qué aporta cada pieza y qué no es un simulador doméstico.

Lo mínimo para empezar

El programa

Hay simuladores generalistas, que reproducen el planeta entero con aeropuertos, meteorología y tráfico, y simuladores especializados en un tipo de vuelo: combate, helicópteros, vuelo sin motor. Antes de elegir, mira dos cosas: en qué plataforma funciona (ordenador o consola) y qué requisitos de hardware publica su desarrollador. Esos requisitos son la única referencia fiable; las listas de foros cambian con cada actualización.

Muchos programas permiten ampliar aviones y escenarios con complementos. No hace falta nada de eso al principio. Los aviones que vienen de serie bastan para aprender.

El ordenador o la consola

Un simulador moderno mueve mucho terreno, nubes y luz en tiempo real, y eso exige al equipo. La tarjeta gráfica y la memoria suelen ser lo que más se nota; la conexión a internet también importa en los programas que descargan el escenario mientras vuelas. Si ya tienes un equipo de juego reciente, prueba con él antes de pensar en cambiarlo.

El primer mando

El mando de consola o el teclado y el ratón valen para aprender los menús, la cámara y lo básico del vuelo. Se quedan cortos en cuanto quieres aterrizar con precisión, porque los movimientos son demasiado bruscos. Ese es el momento de la primera compra.

Controles: la mejora que más se nota

Joystick o yugo

El joystick es una palanca vertical, como la de un caza o de muchos aviones ligeros modernos. El yugo es el «volante» de las avionetas clásicas y de muchos aviones comerciales. Elige según lo que vayas a volar más. Si dudas, el joystick suele ser más versátil, porque muchos modelos traen además una pequeña palanca de gases y botones programables.

Palanca de gases y pedales

La palanca de gases separada te permite manejar la potencia con la mano izquierda mientras pilotas con la derecha, como en un avión real. Los pedales mandan el timón de dirección y los frenos de las ruedas. Sin pedales puedes volar; con ellos, los despegues con viento cruzado y el rodaje dejan de ser una pelea con los botones.

Este es el orden razonable de mejora: primero joystick o yugo, después palanca de gases, después pedales. A partir de ahí entran los paneles con botones físicos para la radio o el piloto automático, que son ya para quien vuela mucho.

La imagen: monitor, varias pantallas o realidad virtual

Opción Lo que aporta Lo que exige
Un monitor Lo más sencillo; vale para todo Mover la vista con botones o ratón
Varios monitores Visión lateral, útil en circuitos de tráfico Más potencia gráfica y más mesa
Seguimiento de cabeza Mueves la vista girando un poco la cabeza Un sensor o cámara y algo de ajuste
Gafas de realidad virtual Sensación de estar en cabina y de escala real Equipo potente; a algunas personas les marea

Con gafas de realidad virtual, la cabina aparece a tamaño real y calcular la altura en el aterrizaje se vuelve mucho más natural. A cambio, leer instrumentos pequeños cuesta más y hay quien se marea. Si notas mareo, dolor de cabeza o malestar, para y descansa; si se repite o te preocupa, consúltalo con tu médico.

Aprender a volar el simulador de verdad

Un equipo caro no sirve de mucho si despegas sin saber qué haces. Lo que más cambia la experiencia es aprender como aprendería un alumno.

Empieza por lo básico

Casi todos los simuladores traen lecciones guiadas: rodaje, despegue, virajes, aproximación y aterrizaje. Hazlas aunque te parezcan lentas. Después, practica circuitos de tráfico en un aeródromo pequeño, con buen tiempo, hasta que el aterrizaje te salga sin pensar.

Usa listas de chequeo

Los pilotos reales siguen listas de chequeo para cada fase del vuelo. Muchos aviones del simulador las incluyen, y seguirlas te obliga a entender cada palanca y cada interruptor. Es la forma más rápida de pasar de «jugar» a «volar».

Habla como en la radio

Si te animas a volar en redes en línea con control aéreo virtual, tendrás que comunicarte con fraseología aeronáutica. Empieza por el alfabeto aeronáutico: Alfa, Bravo, Charlie y compañía, para deletrear matrículas y calles de rodaje sin confusiones.

Mete la meteorología poco a poco

Volar con viento, nubes bajas o turbulencia es otro mundo. Activa la meteorología real cuando ya domines el aterrizaje con buen tiempo. Y si alguna vez te has preguntado por qué los baches en vuelo no ponen en peligro a un avión, el artículo sobre turbulencias lo explica.

Vuela acompañado

Volar solo tiene su encanto, pero se aprende más con otros. Hay comunidades de aficionados que organizan vuelos en grupo, eventos en aeropuertos concretos y redes con controladores virtuales que trabajan con procedimientos parecidos a los reales. Al principio impone hablar por el micrófono; casi todas estas redes tienen guías para novatos y zonas de práctica. Escucha antes de hablar, apunta lo que te dicen y no pasa nada por pedir que te lo repitan. Así funciona también en la radio de verdad.

¿Qué volar? Tres caminos habituales

Hay quien disfruta con la aviación comercial: planificar una ruta, programar el ordenador de vuelo y llevar un reactor de pasajeros de un aeropuerto a otro con todos los procedimientos. Requiere paciencia y lectura de manuales, y los vuelos son largos.

Otros prefieren la avioneta, el vuelo visual por paisajes conocidos: sobrevolar el Pirineo, seguir el Ebro o aterrizar en un aeródromo de pueblo. Es el camino más directo para aprender a pilotar con las manos.

Y están los que van a los cazas y a la aviación histórica. Aquí la gracia está en el manejo del avión y, en los simuladores de combate, en procedimientos mucho más complejos. Si te tira la historia, empieza por conocer bien los aviones que vas a volar; un buen punto de partida es el Spitfire.

Mesa, silla y espacio

No hace falta una cabina construida. Una mesa firme donde el joystick no se mueva, una silla cómoda a la altura correcta y los cables recogidos ya marcan diferencia. Si te gusta el bricolaje, muchos aficionados acaban fabricando soportes para la palanca de gases o pequeñas cabinas de madera; es una afición dentro de la afición, parecida a la que cuentan los que empiezan con las maquetas de aviones.

Para más ideas sobre cómo vivir la aviación desde tierra, tienes la sección de afición aeronáutica.

¿Qué te encaja?

¿Qué tipo de simulador va contigo?

Dos preguntas para saber por dónde empezar a volar en casa.

¿Qué te imaginas haciendo en tu primer vuelo largo?
¿Qué te atrae más del vuelo?

Las recomendaciones según tus respuestas:

Y después: Cómo gestiona la atención un piloto de caza real

Preguntas de los lectores

¿Qué necesito como mínimo para un simulador de vuelo en casa?

Un ordenador o una consola compatibles con el programa que elijas, el propio programa y un mando o teclado. Con eso ya puedes despegar, aterrizar y aprender lo básico.

¿Joystick o yugo?

Depende de lo que quieras volar. El joystick encaja con cazas y con muchos aviones ligeros modernos; el yugo, con avionetas clásicas y aviones comerciales.

¿Las horas en un simulador casero cuentan para sacarse la licencia?

No. En Europa, los créditos de formación solo se reconocen en dispositivos de simulación certificados (FFS, FTD, FNPT o BITD) según la normativa de EASA.

¿Puedo marearme con un simulador?

Puede pasar, sobre todo con gafas de realidad virtual. Si notas mareo o malestar, para y descansa; si se repite o te preocupa, consulta con tu médico.

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